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La copa menstrual es segura y eficaz

Así lo asegura un estudio científico publicado en la revista «Lancet Public Health«. Este estudio sobre la copa menstrual ha recopilado datos de otros estudios y ha realizado entrevistas a 3.319 mujeres.

El 70% de las mujeres que han utilizado la copa menstrual, aseguraron que lo prefieren frente a otros métodos para la menstruación como tampones o compresas.

Los investigadores se han centrado en comprobar la efectividad de la copa menstrual con respecto a las fugas y a sus posibles efectos adversos graves, tales como abrasiones vaginales y problemas en la microflora vaginal; efectos en el tracto reproductivo, digestivo o urinario; y seguridad en malas condiciones sanitarias.

La revisión llevada a cabo por los científicos concluye que las copas menstruales son una opción segura para la menstruación y que se están utilizando internacionalmente

Una de las metas es buscar una alternativa más económica que las compresas y tampones, a la par que sea más respetuosa con el medio ambiente. La copa menstrual podría ser la elegida, pero se necesitan más estudios sobre su eficacia en función de sus costes y de su efecto en el medio ambiente en comparación con otros productos para la menstruación.

El estudio también apunta que la escasez de medios económicos y carecer de medios para protegerse los días de la menstruación, puede puede afectar a muchas mujeres en su vida diaria, en su educación y en sus posibilidades de encontrar un trabajo.

Pilar La Fuente, ginecóloga del Hospital La Paz de Madrid, opina que aunque esta opción suponga un impacto en la economía y en el medio ambiente, «hay que comprobar con estudios de mayor rigor epidemiológico, el impacto sobre la salud».

Solamente se han dado cinco casos del síndrome de shock tóxico, aunque no se pudo determinar con certeza que la copa menstrual fuera la causa

Dicha afección es un trastorno grave y, por suerte, extremadamente infrecuente. Este síndrome se debe a una bacteria rara, la estafilococo dorada, que produce fiebre, bajadas de tensión y algunos riesgos potencialmente graves digestivos, musculares, renales, entre otros. Para evitarlo, las autoridades sanitarias recomiendan no dejar mucho tiempo ni la copa menstrual ni los tampones ni compresas puestos.

Además, según datos del Instituto de Salud de EEUU (NIH), la mitad de estas infecciones están asociadas al uso de tampones. Pero por la falta de estudios no se puede descartar que la copa menstrual pueda incrementar el riesgo de contraer la enfermedad provocada por la bacteria Staphylococcus aureus.

De hecho, así lo subrayaba un trabajo publicado en 2018 y realizado por la Sociedad Americana de Microbiología y la facultad de Medicina de la Universidad de Lyon.

Por otro lado, el informe sobre la copa menstrual también dejó constancia de las dificultades que pueden presentarse cuando las mujeres llevan un dispositivo intrauterino (DIU).

La extracción de la copa menstrual se asocia con la extracción involuntaria de dicho anticonceptivo. Además, en este grupo se identificaron algunos casos de dolor, heridas vaginales, erupción cutánea y alergias.

Se necesitan más estudios sobre los efectos de la copa menstrual en la salud y en el medio ambiente

Uno de los principales problemas es que se desconoce el número de usuarias de copa menstrual. Esto se añade a la falta de estudios sobre este objeto, por lo que no se pueden hacer muchas comparaciones con respecto al síndrome de shock tóxico entre la copa menstrual, tampones o el diafragma intravaginal, aclara el estudio.

Phillips-Howard y su equipo hicieron una selección de 43 estudios con un total de 3.319 participantes en países de ingresos bajos, medios y altos. También hicieron una recopilación de conferencias, informes, tesis, literatura científica, costes, análisis de materiales utilizzados y estimaciones preliminares sobre el ahorro de desechos.

El objetivo era conocer con respecto al riesgo de infección que se asocia al uso de la copa menstrual. Finalmente, tras el estudio en mujeres y niñas europeas, norteamericanas y africanas, los autores observaron que no había mayor riesgo de infección, ni se notaron alteraciones en la flora vaginal, ni daños en toda la zona.

Respecto a las fugas, en tres estudios fue muy similar. En algunos trabajos, se asociaron con un sangrado anormalmente intenso, una anatomía inusual del útero. Lo que indicaba que se necesitaría una copa menstrual más grande, o que se había colocado incorrectamente la copa.

La copa menstrual y sus costes

Tras el análisis, los investigadores llegaron a la conclusión de que en el transcurso de 10 años, una copa menstrual supondría entre un 5% y 7% del coste de 12 compresas o tampones por periodo.

Además, se estima que la copa menstrual solamente crea el 0,4% de los residuos plásticos generados por las opciones convencionales. Tiene una duración de 10 años.

Estas son algunas de las razones por las que la copa menstrual puede ser una opción segura y económica para las mujeres. Tras el análisis, alrededor del 70% de las mujeres analizadas quieren seguir usando la copa una vez familiarizadas con este nuevo producto para la menstruación.

Alejandro Rodríguez: